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lunes, 31 de mayo de 2021

Reseña literaria del cuento “Axolotl" de Julio Cortázar.

Por Rafael Aragón Landa.

Editorial Factótum ©


Terminamos de leer Axolotl (1956) y pasamos largo tiempo pensando en él. Lo releímos algunas veces y se nos pasaron horas contemplando el misterio, cayendo en las trampas[1] Cortazarianas. Ahora somos ese cuento. 

Cortázar es la C del ABC argentino. Ni más ni menos importante que Arlt o Borges, y en este cuento, como veremos más adelante, encontramos intertextualidad con uno de los cuentos más célebres del maestro Borges, el Aleph. Sería imposible que no la hubiera, pues el Aleph es un punto del universo donde todo se observa, y hay un párrafo famoso donde se condensa la emoción del relato:

“…vi el Aleph desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural” [2] (Me encargué de subrayar la frase que conecta ambos textos. Nos servirá más adelante, quedémonos con ella).

Cortázar conocía bien la lengua. La conocía tan bien que a cada rato la rompía, y nosotros fuimos los afectados porque nos rompió el cerebro muchas veces con relatos maravillosos, y vueltas de tuerca en donde menos las hubiéramos imaginado. Sea el axolotl muestra de ello.

Los tiempos verbales, que se han de respetar en un cuento (si empiezo el cuento en pasado, lo debo seguir contando en pasado, etc.) (a menos que sepamos subordinar a la perfección), parecieran ser un problema para Cortázar, una especie de obstáculo a vencer. Y vaya que los vencía. También la tradicional forma de un único narrador, tratándose de cuento (ya que novela puede tener “mudas”), es como si le estorbara para cumplir sus objetivos.

Léase por ejemplo “señorita Cora (t.l.f.e.f 1966)”, un cuento donde la polifonía y la ambigüedad lingüística cohabitan y se potencian una a otra. En axolotl sucede algo similar.

Axolotl ambula entre el pasado y el presente.

El tiempo pasado lo cuenta un hombre (entendemos que iba mucho al zoológico, y por un motivo u otro acabo en el acuario) que encuentra a los axolotls, y se obsesiona con ellos. Los admira diariamente y los comienza a describir. El tiempo presente lo cuenta un axolotl. “Ahora soy un axolotl”.

El hombre describe el cuerpo del axolotl, a media oración se aprecia una muda “terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro cuerpo”. De repente dice, “yo veía los diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos mucho (…), apenas avanzamos un poco nos damos con la cola o la cabeza de otro.” Aquí se vuelve a apreciar una muda de narrativa. Como nos damos cuenta suceden en el mismo párrafo, a veces en la misma oración. O en un brinco de párrafo, como en este ejemplo, “el tiempo se siente menos si nos estamos quietos. (salto de párrafo) Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado.”

Cortázar compartía con los axolotls esa “otra manera de mirar”. Además de ser técnicamente complejo, el cuento va adquiriendo profundidad literaria y un tono fantástico, aterrador.

 “Los imaginé conscientemente, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada”. Hemos de preguntar, ¿quién imaginó a quién? ¿el hombre al axolotl o el axolotl al hombre? “Y de noche los imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro” Si bien el axolotl tiene manos, y se mencionan en el cuento, hay pasajes que pueden aplicarse en ambas direcciones sin perder sentido ni potencia, y eso es complicado de lograr.

El décimo párrafo es el punto intertextual con el Aleph. Me interesan, más que nada, las tres últimas líneas, que trascribo así usted las compara con la cita de la primera página.

“Veía de muy cerca la cara de un axolotl (…) Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera (…) la vi del otro lado (…) Mi cara se apartó y yo comprendí.” 

Y lo entendemos. En el cuento de Borges, el protagonista alcanza a ver por un segundo la trasmutación que dio lugar al cambio de cuerpos entre hombre y axolotl. Tuvo vértigo y lloró. Nosotros tampoco nos dimos cuenta en qué momento las identidades se vieron intercambiadas. De repente nos enteramos, eso sí.

“Afuera, mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible.”

La conciencia del axolotl y del hombre quedaron intercambiadas. El narrador quedó enterrado vivo en un cuerpo de axolotl. Lo rodeaban otros axolotls y uno lo miraba, y ambos supieron que eran hombres sin forma de comunicarse. O eran axolotls que pensaban como hombres, porque todo axolotl piensa como un hombre.

El axolotl narra el último párrafo.

Es un relato metafísico de dos consciencias que, quizá, se conocieron en ese caldo primigenio donde se cocinaba la vida.

El hombre supo que de axolotl tenía algo. Por eso lo miraba, para volver de cierto a modo a él. Pero los cuerpos cambiaron. Y el hombre-antes-axolotl dejó de ir al acuario. Y el axolotl-antes-hombre se quedó flotando, inmóvil en el acuario.

El último golpe es uno posmoderno. Dice que el hombre “creyendo imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl”. De esa forma, Cortázar logra una imagen fantástica, de un axolotl que escapa del acuario y escribe un cuento, que nosotros leemos. Un final cinematográfico si se quiere. Un cuento que te deja atónito, si se quiere.





[1] Así lo menciona Mario Vargas Llosa en el prólogo de “Cuentos completos. Cortázar”.

[2] Borges. El Aleph, 1949. Borges esencial, RAE.


lunes, 3 de mayo de 2021

Reseña de Mi madre soñaba en francés de Luis Hernán Castañeda

 

Editorial factotum
Título: Mi madre soñaba en francés     

Autor: Luis Hernán Castañeda

Editorial: Alfaguara

Año: 2018

Idioma: Español

Especie: Novela

Número de páginas: 361

 


En Mi madre soñaba en francés se nos presenta dos historias. Por un lado, la relación complicada entre Pilar, mujer amante de la poesía (un poema de César Moro será participe central en esta historia), con una vida muy planificada, violentada por su pareja, incomprendida; y su hijo Juan, treintañero exiliado en Galicia, personaje apático, asocial, que aprende idiomas de manera virtual solo con profesoras (francés, alemán, portugués), conocedor de cine y de literatura. Ambos serán víctimas de El Conde de los Andes. Aquel padre machista, aquel esposo manipulador y violento. 

Cuando tenía dieciséis años, el Conde y yo discutimos de manera más violenta de lo normal (…); él había bebido, quizá los dos estábamos borrachos; mis palmas lo empujaron y él se desplomó, un muñeco gelatinoso, un golpe seco contra las baldosas rojas. Su caída me produjo un placer inesperado: supongo que la heredé de él, esa capacidad de empujar a las personas y luego reír con el espectáculo. (p.23)

La otra historia gira en torno a la relación tóxica entre Adler (profesora de cine) y Stephanie (estudiante en Woodville College). En el libro se nos presentará, mediante correos electrónicos, como se origina, desarrolla, se derrumba, se retoma la relación entre profesora y estudiante. Ambas formarán parte de Green Revolution, proyecto dirigido por Ruhigmann (Hombre Sereno), hombre muy influyente de la universidad, que tendrá una relación con ambas chicas en distintas etapas de la vida de cada una, y que se aprovechará del poder que tiene. Cabe mencionar que Stephanie (Steph), es prima de Juan, y será esta la que en complicidad con Adler y su tía Pilar planearán un encuentro que el lector, ni el propio hijo comprenderán.

Te lo advertí. Será mejor que no me sigas. ¿Me crees imbécil? (…) ¿Es otro modo de acosarme? ¿Crees que estamos en una fucking película? Una vez más, ¿entiendes?, y no solo llamo al director del departamento sino, escúchame, a la policía. ¿A quién crees que creerán, a la alumna o a la instructora? (p.264)

Estructuralmente la novela está dividida en 8 apartados, y es en la penúltima parte (LA NOCHE DE SAN JUAN BAUTISTA (24 de junio del 2016)) donde se dará el encuentro intencionalmente postergado, entre la madre y el hijo. Es en esta sección donde Juan descubre y desentraña la historia íntima de su madre, y posteriormente dar un sentido al poema de César Moro.

Desarrollada en Lima, Galicia, Vermont; en tiempos modernos donde los grupos de WhatsApp, Facebook, las clases online nos son tan familiares, Mi madre soñaba en francés nos presenta a personajes en búsqueda de comprensión, a victimarios y víctimas, a conflictos que se desarrollan dentro de la familia, a personas que abusan de su poder, y las herencias (buenas y malas) que arrastran los hijos. La recomiendo.

 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Reseña de la novela Tengo miedo torero de Pedro Lemebel


Título: Tengo miedo torero       

Autor: Pedro Lemebel

Año: 2001

Editorial: Seix Barral

Idioma: Español   

Género: Narrativo

Especie: Novela


"Qué le importaba a ella lo que pasara, qué le importaría llorar el después, si en ese momento podría morir de solo mirarlo"

En Tengo miedo torero se desarrollan dos historias en paralelo: la de la Loca del Frente con Carlos y de Augusto Pinochet con Lucía Hiriart.

El contexto se nos presenta desde la primera página, la primavera del 86, donde Santiago de Chile vivía un gobierno dictatorial, donde los apagones, las marchas, las desapariciones, abusos, se dieron constantemente  en esa época.

"Un año marcado a fuego de neumáticos humeando en las calles de Santiago comprimido por el patrullaje. Un Santiago que venía despertando al caceroleo y los relámpagos del apagón, por la cadena suelta al aire, a los cables, al chispazo eléctrico". (p.9)

Las historias mencionadas se desarrollan de manera lineal, salvo por algunos recuerdos de infancia de la Loca del Frente, Carlos, y Pinochet. Por momentos los acontecimientos se entrelazarán y a la vez se desarrollarán de manera independiente.

El personaje con el cual uno llega a encariñarse es con la Loca del Frente; uno puede sufrir, reír, bailar, cantar, enamorarse, sonreír, empatizar con este protagonista amanerado, el cual vive totalmente enamorado y sometido por Carlos, joven perteneciente al Frente Manuel Rodríguez. Este le pide favores (que le guarde unas cajas, que su domicilio lo usen para reuniones) y la Loca obedece a todo lo que sale de esa boca de azucena mojada, en palabras de ella. Habrán situaciones que Carlos se aproveche de la Loca, que la subestime, que la haga sufrir y son en esos instantes en donde uno puede llegar a conmoverse con la Loca del Frente.

"Que si se hacía la lesa era nada más que por él. Que si aguantaba tanta chiva de libros en esos cajones era por hacerle un favor al lindo. Pero no iba a soportar humillaciones. ¿Qué se creía el cabro güevón para tratarla así?...Solamente por él se hacía la señorita, porque la intimidaba con esos ojos amables, la achunchaba con su cortesía de chiquillo educado. Y si no fuera por eso, si no fuera porque lo quería tanto, le salía la rota y mandaba todo a la chucha". (p.39)

A lo largo de la novela, la música emitida por el radio de la Loca del Frente se hace presente, uno se la puede imaginar cantando y bailando las canciones de Los Panchos (El reloj), Javier Solis (La media vuelta), Lucho Gatica (Contigo a la distancia), Sandro (Penumbras), Lola Flores / Sara Montiel (Tengo miedo torero), Nat King Cole (Ansiedad), Carlos Bahr (Prohibido), y muchos más. Además la música es su fiel compañera cuando está sola, cuando se siente triste, o cuando está acompañada de Carlos, cuando están celebrando, cuando están paseando, cuando se están despidiendo. También la radio funciona como medio informativo, el dial de Radio cooperativa mencionaba las noticias del momento bajo la conducción de Sergio Campos. Me pareció muy interesante este valor que otorga Lemebel a la radio.

"De tanto oír esa radio, ella se había acostumbrado a soportarla. Es más, cuando no encontraba su música preferida, cuando los bombazos cortaban la luz, cuando tenía que ponerle pilas a la radio, la voz de Sergio Campos era un bálsamo protector en esas tinieblas de guerra". (p.27)

En la novela también se muestra los contrastes de Santiago, el lugar donde vive la Loca del Frente, Recoleta, la Alameda con sus edificios grises ahumados de esmog se contrasta con el barrio alto, de calles amplias y limpias, donde las calles llevaban nombre como Los Lirios, Las Amapolas, Los Crisantemos, Las Violetas, etc.

Felizmente se habla poco del Dictador, el cual desde niño pasa por desagradables momentos, como cuando nadie fue a su fiesta al cumplir 10 años, considero que ello repercutió en su ser convirtiéndolo en el tirano que fue, veremos sus pesadillas y también se mostrará el atentado que sufrirá este personaje en manos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Además se nos presenta a Lucía, su primera dama, alguien que irritaría a cualquiera por su manera tan superficial que se demuestra en la novela, la cual solo habla de vestimentas de diseñador, la última moda, es alguien ignorante, creyente del tarot y devota.

"Recién este fin de semana Gonzalo me vio el Tarot y allí salía. Gonzalo me lo advirtió: «Cuidado con los viajes, señora Lucy, me dijo. Y yo, como tengo tanta fe en las premoniciones de este chiquillo, le hice caso y cancelé mi viaje a Miami para comprarme unas chalitas Versace que allá están en liquidación". (p.168)

Solo puedo decir que el final de Tengo miedo torero, para las personas sensibles, les podrá sacar unas lágrimas, pero es un bello final a pesar de todo.

Fue un gran descubrimiento conocer la producción literaria de Pedro Lemebel, y esta, su única novela, me lo reconfirma. Recomiendo enormemente su lectura.

Solo agregar que hace unos días se estrenó la película Tengo miedo torero del director  Rodrigo Sepúlveda, en donde la actuación de Alfredo Castro, que interpreta a la Loca del frente, es la más notable y rescatable.



jueves, 13 de agosto de 2020

Reseña de Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual - Tilsa Otta

 

Título: Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual 

Autor: Tilsa Otta Vildoso

Editorial: Literatura Random House

Año: 2020

Idioma: Español   

Género: Narrativo

Especie: Novela


En "Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual", primera novela de Tilsa Otta, se nos presenta a Cristy, a la cual se le revelan visiones del futuro cuando tiene orgasmos, estas visiones a su vez son acompañadas por una sustancia tornasol que derrama de sus labios.


Cabe mencionar que esta novela está dividida en 43 capítulos, los cuales se desarrollan de manera lineal, y en la parte final se nos ofrece fuentes de búsqueda para conocer un poco más de lo que está investigando la protagonista.

Llega un momento en la novela en la que Cristy registrará estas visiones, ya que se plantea realizar una investigación respecto a la relación entre el sexo y el más allá.

Su pareja, Leo (personaje impulsivo, paranoico, desconfiado, violento)  no está de acuerdo con lo que realiza Cristy, a pesar de ello, nuestra protagonista decide seguir con esta búsqueda divina.

"Desde mañana grabaré mis reflexiones, ordenaré y clasificaré metódicamente mis apuntes y la información que he recabado hasta el momento. Armaré un archivo secreto al que ni siquiera Leo tendrá acceso. Seré una estudiante de lo oculto, una verdadera vidente profesional, una reportera del futuro". (p.26)

Considero el libro una novela de aprendizaje, ya que tanto Cristy como los lectores conoceremos respecto al tercer ojo, la glándula pineal, espiritualidad, misticismo, los chakras, kundalini, sobre el lingam y el yoni, las alquimias, Cyceón, Pijamasurf y mucho más.

Chakra - Wikipedia, la enciclopedia libreVaporwave - Wikipedia


La libertad sexual es un tema que predomina en este libro, la experimentación, la realización del acto ya sea de manera heterosexual, homosexual o mediante orgías. Sugerentemente en el título del texto se muestran las 3X (XXX, relacionado a lo sexual y también al lenguaje inclusivo).

Algo que valoro mucho de esta novela es que no encuentro comparación con otras, nadie en la literatura peruana actual ha tocado esta temática del sexo desde la perspectiva que lo ha realizado Tilsa Otta, además que se incluyan emojis en el texto, se mencione Netflix, WhatsApp, se mencionen películas (cabe señalar que la autora realiza cortometrajes ya que estudio dirección de cine, recomiendo ver Vale la pena vivir y “Amor” “moderno” disponible en el canal de Youtube de Tilsa), además de la sexualidad moderna y el oportunismo.

Esto ha sido muy interesante, tengo los resultados que quería, me voy a casa. Antes le niego mi número telefónico a Andrés. Es una lección elemental de la sexualidad moderna: hay personas que solo verás una vez. (p. 148)

El lector gozará con el camino de descubrimiento que realizará Cristy a lo largo de las 163 páginas del libro, verán como disfrutará, experimentará, amará, sufrirá, será acosada (por dos tipos desagradables), viajará, gozará su juventud y felizmente se verá una transformación positiva en ella. Recomiendo enormemente su lectura